En "El arte de dar y recibir", Séneca nos invita a reflexionar sobre la generosidad y la gratitud como pilares fundamentales de una vida virtuosa. A través de un enfoque filosófico profundo, el autor explora el significado moral de dar y recibir, destacando que estos actos no son simples transacciones, sino expresiones de humanidad y conexión con lo divino.
Séneca nos enseña que la verdadera generosidad radica en dar sin esperar nada a cambio, con un corazón puro y desinteresado. Cuando damos con la expectativa de recibir, el acto pierde su esencia y se convierte en un mero intercambio comercial. Por otro lado, la gratitud es presentada como una virtud esencial que no solo honra al benefactor, sino que también inspira a quien recibe a ser generoso a su vez.
El filósofo advierte sobre los peligros de la ingratitud, que nace del egoísmo, la codicia y la insatisfacción. Quienes son ingratos olvidan los favores recibidos y se enfocan en lo que les falta, perdiendo la capacidad de apreciar lo que tienen. Sin embargo, Séneca nos insta a no dejar que la ingratitud de otros nos desanime; al contrario, debemos perseverar en la bondad, imitando la generosidad infinita de los dioses, que dan sin discriminar y sin esperar recompensa.
En última instancia, Séneca nos recuerda que la virtud es un fin en sí misma. Practicar la generosidad y la gratitud no debe ser un medio para obtener beneficios, sino un acto que nos eleva por encima de las mezquindades humanas. La verdadera recompensa está en la satisfacción de haber actuado conforme a la virtud, dejando que nuestras acciones hablen por sí mismas y contribuyan a un mundo más armonioso.
Los regalos y los favores mal hechos se tornan en perdidas, la predisposición de dar o recibir determina la pureza con la que damos y que tal gratos somos al momento de recibir.
Cuando se da no se tiene que pensar si el receptor es el adecuado, cuando se da con generosidad se actúa por el hecho mismo de dar sin tener criterio si se va a desperdiciar lo dado o no.
No se tiene que dar de mala gana, con ira, con ceño fruncido
Al momento de recibir echamos a perder la buena voluntad del que hace la acción por nuestra actitud exigente y rigurosa
Si se da, se da en buena voluntad sin expectativa. Y si se recibe se recibe con gratitud
No podemos tener la expectativa de que la otra persona vaya a recibir con gratitud ni que la otra persona nos este haciendo un favor con un corazón puro. Los ingratos no deben impedir el ejercicio de la generosidad ni los que dan de malas manera nuestra gratitud.
No se debe avergonzar al receptor porque se puede tomar como ofensa y las ofensas echan raíces más hondas que los favores
1) nuestra actitud al dar y recibir se propaga
2) los dioses no cesan en su abundancia y bondad aún con las personas ingratas e impías
Imitemos a los dioses en su bondad para con los demás. El sol ilumina a las personas sin discriminar sin preocuparse de la gratitud o el merecimiento de las demás personas
"Aprende a reconocer los indicios: un corazón grande y bueno es el que practica la generosidad sin esperar nada a cambio y se afana en seguir hallando buenas personas, incluso habiendo conocido a las peores."
"Las buenas obras no se inscriben en un libro de cuentas ni se registran con fecha y firma como haría un acreedor avaricioso."
"Independientemente de lo que haya pasado con previos regalos y favores, continúa siendo generoso, y en mayor medida, puede que así tu generosidad se grabe en la memoria del ingrato. Tal vez un día cambie de actitud por vergüenza, por suerte o por imitación de quienes son mejores que él. No te rindas, persevera, cumple las obligacio-nes que impone la bondad."
**Se pierde la razón y la sabiduría cuando se da deliberadamente a una persona que está sacando provecho de nuestra generosidad? Se convierte nuestra generosidad en ingenuidad al momento dar de esa manera? Séneca no propone dar de forma mezquina, sino con sabiduría, asegurando que el acto de dar no se convierta en una imprudencia que lo deje a uno sin la capacidad de seguir ayudando a otros en el futuro.
Para el ignorante lo más importante es lo material, lo que puede poseerse y entregarse al momento de dar pero eso no es lo más importante, lo más importante es la intención de quién da
El regalo material es perecedero está a la deriva de la fortuna y la maldad humana, se pueden perder fácilmente pero un regalo bien dado o una buena obra de bien corazón perduran aún con el paso del tiempo.
El dar tiene que ser un acto de virtud cuyo valor no se pierde.
"¿Qué son, pues, los regalos y buenas obras? Son actos de generosidad que se llevan a cabo de manera voluntaria y con buena disposición, y que al mismo tiempo generan y cosechan alegría por medio del acto de dar. No importa qué se dé ni qué se reciba, lo importante es la actitud, ya que el regalo no es el objeto sino lo que yace en el ánimo de quien da."
El valor de los regalos y favores es directamente proporcional a la intención y no al objeto recibido, el objeto en si no es bueno ni malo, es neutro en su esencia por lo tanto solamente llega a tomar valor cuando se le aplica un juicio el cual es subjetivo.
A la hora de hacer un regalo, ellos tienen que ser necesario, útiles, deben producir placer y ser duraderos.
Cosas necesarias:
- Aquellas sin las que no podemos vivir
- Aquellas sin las que no debemos vivir
- Aquellas sin las que no queremos vivir
Cosas útiles:
- Cosas que permitan llevar una vida honrada, digna y prospera
- Cosas que no debiliten al que lo poseen
- Cosas que no subrayen los defectos del destinatario
No se puede mantener una actitud de gratitud cuando se pone en duda
"Los regalos y los favores que producen más placer son los que se adelantan a la necesidad y se hacen con naturalidad y de manera voluntaria, aquellos en los que la única demora es producida por la modestia de quien los recibe."
Al momento de dar se tiene que dar con rapidez, al tiempo que se había prometido dar para no hacer esperar a la persona que va a recibir y mantener intacta la buena voluntad
"No amargues de ninguna forma tus buenas acciones."
No mezcles tus favores con tus reproches ni recordatorios porque eliminan la buena voluntad de dar y solamente es una forma de endeudar a la persona que recibe un favor
Aveces es bueno ocultar nuestra identidad de los beneficiarios porque basta con ser testigo de si mismo de la acción que uno ha hecho porque si uno busca que los demás sepan de tus favores solamente buscas deudores; no debemos contarlos a nadie.
"Las buenas obras, los favores y los regalos se rigen por la siguiente ley: que siempre los olvide quien los realiza y nunca quien los recibe."
Dejemos que nuestras acciones hablen por nosotros mismos que nuestros actos de generosidad no solamente se limitan al favor o al regalo, hay que buscar constancia y amor a la persona a la que se da.
La soberbia arruina la generosidad, aparenta grandeza pero no es más que vanidad y falsedad.
"A menudo deseamos cosas perjudiciales y no sabemos discernir lo peligrosas que nos resultan, porque el deseo nos nubla el juicio."
El favor o el regalo no tiene que venir de nuestro propio deseo o por nuestra propia complacencia sino desde la manera de cómo el beneficiario se va a complacer del favor o el regalo a largo plazo porque nuestro juicio puede estar nublado y nuestros deseos de regalar o dar un favor igual lo van a estar y podríamos hacer que esa generosidad se vuelva en la destrucción de la otra persona
"Hagamos regalos, favores y buenas obras que conozcan al destinatario mientras los usa y nunca se vuelvan perjudiciales."
"Cada uno debe calcular bien sus recursos para no dar ni más ni menos de lo que puede."
**Al momento de dar calculando lo que se puede o no dar, resta la buena intención de dar a la persona porque pensaría "estoy dando mucho y me quedo sin nada" o "estoy dando poco, mejor para mi"?
"Hay que tener siempre en cuenta las cualidades del destinatario de nuestras dádivas, pues dado que toda virtud debe tener su justa medida, tan grave es excederse como que haya faltante."
**Séneca argumenta que la virtud en exceso no produce ningún mal en comparación del vicio en exceso, lo argumente en sobre la ira. El contexto de este párrafo es la dádiva pero el hace el uso de la palabra virtud como ejemplo. Aunque una virtud en exceso no es dañina como el vicio, podría ser ineficaz si no se ejerce con discernimiento. Dar sin medida, sin evaluar la capacidad de quien recibe o el impacto del acto, podría terminar fomentando dependencia o desperdicio en lugar de ser una ayuda real.
Al momento de dar no hay que desacreditar la acción de agradecimiento de la otra persona, es más humano escuchar y tomar las palabras y expresiones de gratitud como pago por lo dado
"Las personas de bien dan con generosidad, no agobian con exigencias, se deleitan en la devolución de lo prestado, olvidan las dádivas sinceras y realmente, y aceptan las devoluciones como quien recibe un regalo."
Siempre hay que actuar con prudencia en el arte de dar y recibir.
Hay que aprender a elegir de quien se recibe los favores y regalos, se recibe aquellos favores y regalos primero de aquellos a los que amamos porque eso es un placer para el alma y de aquellos que no son muy allegados nuestros tenemos que elegirnos con prudencia porque estar en deuda con quién no se quiere estar es una tortura.
"Al que nos hace un favor hay que devolverle con creces, y por encima, una vez saldada la deuda, la amistad continúa, por eso se dice que la ley de la favores, que es una de las fuentes de la amistad, es sagrada."
Pero al momento de recibir un regalo o un favor debemos de aceptarlo con alegría, expresando nuestra felicidad hacia la otra persona. Mostrar un aprecio grande y real por los favores y regalos, así aunque no tengamos forma de pagar el favor podemos dar como ofrenda nuestro profundo agradecimiento.
No aceptes nada que te avergüence deber
Aquellos quienes hablan mal de sus benefactores no deben de recibir favores.
No aceptar favores con altanería ni por lástima, no hay que aceptar las cosas con indiferencia
Causas de la ingratitud:
- Exceso ego: las personas se sobreestiman, piensan que lo merecen todo y que sus cualidades son infravaloradas y piensan que merecen algo mejor.
- Codicia: los regalos y favores nunca están a la altura de sus expectativas, al igual que la ambición nunca está complacida con los honores que le toca
"La codicia no conoce límites ni felicidad, porque solo ve donde quiere llegar, no de donde ha salido."
- Envidia: nos nubla el juicio a base de comparaciones, nunca habla bien de nadie se queja de haber recibido menos pero por quejarse no lo hace merecedor de mayores favores
La gratitud acepta la dádiva con aprecio y alegría la cual motiva la naturaleza generosa del benefactor y de esa manera promueve la generosidad en el mundo.
Los sabios pueden llegar a equivocarse al juzgar los regalos de Dios, se quejan de no haber sido dotados con capacidades que otras especies tienen, por no habernos concedido una salud que no se quebrantara y por no despojarnos de nuestros malos hábitos. Es más prudente ser agradecidos con lo que nos ha tocado, solo de esa manera el alma puede encontrar satisfacción porque que puede lograr las quejas ante Dios? Y si pudiéramos poner en contraste los dotes que hemos recibido a comparación de las demás especies en la naturaleza podemos concluir que el ser humano es especial ante toda la creación, tenemos dotes dignos de reconocimiento
"Que nadie use la pobreza o la falta de carácter como excusa de su ingratitud, diciendo "que puedo hacer yo? De que modo puedo corresponder a los favores de los dioses, que son los señores del universo?". Nada hay más fácil que devolver un favor. El avaro puede hacerlo sin gastar, y el perezoso sin esforzarse: todo el mundo puede corresponder adecuadamente a quien lo beneficia, pues aceptar un favor o un regalo con alegría es empezar a devolverlo en ese mismo momento."
Uno tiene que aceptar el favor y el regalo de todo corazón y mostrar gratitud para disipar la angustia del deudor.
Seneca cataloga a los ingratos como criminales porque olvidan del todo el favor que le han hecho
"Devolver un favor exige fuerza moral, madurez, recursos y la bendición de la fortuna. La memoria de lo recibido convierte a las personas a las personas en agradecidas sin esfuerzos."
La ingratitud nace del olvidar lo que tenemos y concentrarnos en lo que queremos, se atiende el deseo de lo que no está en nuestras manos y nos hace incapaces de apreciar lo que hay en el presente
La ingratitud nace de la insatisfacción lo cual lo hace imposible ser agradecido; esa insatisfacción está proyectada en deseos puestos en el futuro, se pierde el pasado, tomamos lo vivido como perdido cuando en ese pasado se encuentran cosas de las cuales podemos estar agradecidos.
**El arte del dar y recibir tiene que ser en si mismo un fin, se debe de practicar porque es bueno y hacer lo bueno es el objetivo culminante.
No debemos practicar la virtud por el beneficio que con ella conlleva porque esperas a que haya una recompensa por tu práctica y le pones una etiqueta de precio a la virtud.
La virtud no mira las ganancias y las perdidas, hay que abandonar el utilitarismo, olvidar los bienes y hasta la propia vida en nombre de la virtud.
"Te preguntarás quizá: "que ganó yo por hacer tal cosa con valentía y buen semblante?". Tan solo el haberlo hecho. Tan solo eso se te promete."
Si la base de la generosidad está en la retribución que se alcanza de ella ni Dios mismo sería generoso con la humanidad, el humano es incapaz de devolverle a la naturaleza misma lo que ella le da al hombre. Pensar en cómo recuperar el favor no es generosidad sino usura.
Dios otorga los deleites de la vida, lo que se logra apreciar con nuestros sentidos y la razón. Incluso los animales llegan a ser beneficiados por la generosidad del creador y ellos no tienen que pagar tributo por disfrutar del refugio o la comida
"Si alguien te cediera unas hectáreas de terreno, dirías que te ha dado un regalo. Como es que no ves un regalo en la tierra entera, ancha y vasta que Dios te ha puesto por delante?... Todavía te atreves a negar los favores que has recibido? Todavía te atreves a hacerte el ingrato y afirmar que no debes nada a nadie, por mucho valor que otorgues a las cosas materiales que posees? De donde procede el aire que respiras y la rauda sangre que te mantiene con vida?"
"Dios nos concede muchos y muy buenos favores y dádivas sin respetar nada a cambio, ya que no necesita favores de nosotros y nada podemos darle. Por lo tanto, dar es algo que debemos practicar sin pensar más que en el beneficio del que recibe. Cuando hagamos un favor, olvidemos nuestro propio provecho y pensemos solo en eso."
Practicamos la virtud por la virtud misma pero practicar la virtud también requiere sabiduría porque al momento de beneficiar a una persona malvada no se puede calificarse como buena acción y no pertenece al ámbito de la virtud
"No somos culpables de que alguien no nos devuelva algo, pero sí somos los únicos responsables de escoger con cuidado a los destinatarios de una dádiva o favor."
En términos mayores al momento de dar hay que buscar el beneficio de la persona que lo recibe y al momento de recibir hay que saldar la deuda en el momento indicado buscando el beneficio del beneficiario
"Al realizar buenas obras, no busco ganancia, placeres ni gloria. Me conformo con favorecer a una sola persona y mi objetivo es cumplir con mi obligación. Esa obligación, por cierto, está sujeta a elección. Querrás saber en qué me baso a la hora de elegir. Pues bien, elijo ante todo personas sólidas, sinceras, atentas y agradecidas; a las que no echan mano de lo ajeno y no son avariciosas con lo propio; a las que desean el bien al prójimo. Si encuentro una persona con estas cualidades, me doy por satisfecho, aunque al final la Fortuna no le conceda la oportunidad o los recursos para devolverme el favor."
Tener la consciencia tranquila es la mayor recompensa por haber actuado conforme a la virtud. Pero una vez que buscamos recompensas exteriores por practicar la virtud, dejamos la virtud por el utilitarismo.
"Hacer el bien por conveniencia es una bajeza que no merece alabanza de ninguna clase. ¿Dónde está la grandeza del que se ama a símismo? ¿Dónde está la grandeza del autoindulgente y el ególatra? La verdadera voluntad de dar nos eleva por encima de tales mezquindades, nos conduce a hacer el bien al prójimo olvidando el beneficio propio y nos enseña a complacernos en ello."
El deber como ser humano es la generosidad, así como el universo se mantiene en orden y recibimos beneficios de la naturaleza indiscriminadamente, nosotros tenemos que cumplir con el deber de dar para aprovechar la oportunidad de obrar bien, beneficiar y mejorar el estado de nuestros prójimos. Al actuar de esta manera dejamos la envidia, codicia, egoísmo que busca el lucro, nos conduce a hacer el bien al prójimo, nos elevamos por encima de las mezquindades y nos enseña a complacernos en ello. De esta manera cumplimos con el diseño divino.
"La virtud es tan gratificante de por si que incluso las personas más malvadas aprueban de forma natural los actos de bondad."
Incluso los malvados ocultan las mezquindades aparentando actos de bondad. Esa gente finge bondad y generosidad porque no hay ley que castigue la virtud, por instinto hacen lo malo a escondidas porque saben que sus acciones son malas y llenas de vergüenza; la persona que se llega a cobijar en la maldad abandonando la naturaleza y la humanidad se regocija de sus acciones.
"La luz de la virtud llega a todas las almas son excepción. Que no sigamos sus mandatos no quiere decir que no los conozcamos."
El humano fue diseñado para vivir en comunidad, la convivencia nos ha permitido como humanos a sobrevivir ante enfermedades, hambrunas, desastres naturales; esa sobrevivencia tiene como base en la virtud de dar y recibir con gratitud, una especie de sistema que implanta esperanzas de que nuestras necesidades sean atendidas en un momento oportuno.
Ingrato toma provecho de la virtud para obtener beneficios egoístas, construye amistades para cumplir sus propios deseos.
Para uno poder ser agradecido tiene que tener la capacidad de contemplar la belleza, considerar todo, dejarse sorprender por la secuencia de destinos que tuvieron que dar para que todo llegue a su curso.
"La gratitud, nos beneficia desinteresadamente porque guarda en su interior algo muy valioso, que es imperceptible para quien solo piensa en la utilidad o el provecho. Esto se debe a que quien hace un despliegue de gratitud con la mente puesta en el beneficio que obtendrá de ello, solo lo hará en proporción al beneficio que espera obtener. La gratitud no admite a la conveniencia como compañera, pues tan solo puede practicarse con desinterés. El que actúa con gratitud ni lo hace por conveniencia, sino porque lo conveniente es actuar así."
El utilitarismo está empeñada de codicia, envidia y egocentrismo.
"Lo ideal es vivir conforme a los preceptos de la naturaleza y los dioses."
Pero para decidir vivir conforme a esos preceptos y a los dioses, uno primeramente tiene que entender que el objetivo de ellos es hacer el bien, que lo que ellos hacen, lo hacen sin esperar ninguna recomienda o beneficio; nuestros inciensos son incapaces de pagar el favor que recibimos de parte de ellos. El principio es hacer buenas acciones sin recibir nada a cambio.
Todo el mundo es ingrato, ser ingrato es cosa de necios, los necios son malvados por lo tanto todo el mundo es malvado. Si hacemos un examen de consciencia podemos darnos cuenta que en nuestra propia experiencia nosotros hemos sido ingratos y conocemos personas que igualmente lo han sido. Todo el mundo puede ser acusado del mismo defecto, hemos experimentado la ingratitud, las quejas, la avaricia, la mala intención y la cobardía.
"Esa falta de satisfacción por la vida es un indicio de ingratitud. Siempre nos parecerán pocos los días vividos, por eso no conviene tener la duración de la vida por bien supremo. Consideremos un regalo el tiempo que nos toque. Por mucho que se demore el día de tu muerte, eso no aumentará tu fortuna."
"La persona de bien no puede dejar de hacer el bien, porque entonces dejaría de ser lo que es. Por lo tanto, no favorece a nadie, sino que solo cumple con su obligación."
No es concebible que la humanidad fuera creada por accidente porque si uno se pone a ver todos los eventos que se fueron dando a lo largo de la historia del universo, uno podría determinar que todo fue ingeniado con un propósito, una creación que permitió la vida del ser humano.
"La naturaleza nos había imaginado antes de crearnos. No somos un invento trivial, azaroso."
El ser humano no debe permitir que la decepción ante la ingratitud ajena le impida practicar la generosidad.
"¿cómo tratar a las personas ingratas? Según mi parecer, con tranquilidad, tolerancia y buen corazón. Por muy desagradecida, desatenta y desconsiderada que pueda ser una persona, no te arrepientas nunca de la decisión de dar. Que la ira no te lleve a decir: «Ojalá nunca lo hubiera hecho». Al contrario, complácete de los malos resultados de tu generosidad. Si tú no te arrepientes del favor que has hecho, los remordimientos serán para quien lo haya recibido."
"Fíjate en la codicia humana, hambrienta eternamente y sedienta de deseos, y descubrirás sin sorpresa que, si nadie agradece nada, es porque nadie cree haber recibido lo suficiente."
Hay que perdonar a la débil memoria humana, frágil y limitada porque nosotros mismos hemos dejado pasar los favores que hemos recibido, desaparecen de nuestra memoria sin querer, hay que observamos bien porque tenemos el defecto que tanto criticamos por lo tanto hay que perdonar porque nosotros también hemos sido así.
Puede que el beneficiario no llegue a apreciar nuestra buena obra y no esperábamos que fuera así, lo que en realidad importa es que sigamos obrando de buena manera. Podemos llegar a quejarnos que la otra persona no fue agradecida pero que podríamos solucionar con eso? Lo único que podemos hacer es reconocer nuestro error y seguir siendo virtuosos.
"Tu queja es necedad porque ignora cuando tuvo lugar la pérdida. Lo desperdiciaste cuando lo concediste, aunque sea ahora cuando te das cuenta."
No sirve de nada los insultos, las protestas, las quejas, los defectos del corazón se curan con delicadeza. Hay más valor y coraje en perdonar a nuestros deudores que guardar resentimiento.
"A los malintencionados se les vence con buena voluntad y constancia.
Lo mejor que uno puede hacer si no corresponden los favores es imitar a Dios en su benevolencia.
Demos con buena voluntad aún así al final nuestro favor no llega a ser apreciado. Demos a aquellos que incluso nos perjudican porque aún cuando un incendio arrasa con una casa el hombre levanta los pilares de una nueva. Demos con perseverancia porque nadie tiene el corazón tan duro y lleno de defectos que no sientes amor por las buenas personas. No dejemos que los ingratos nota detengan de practicar la virtud porque la virtud en si en buena por excelencia y lo malgastado en uno lo recuperaré en otro; nosotros mismos hemos sido ingratos con favores que hemos recibido y aún así contamos bendiciones.
"Hacer favores y desperdiciarlos no es propio de corazones grandes, pero si lo es seguir haciéndolos a pesar de haberlos desperdiciado."
El ser humano tiene la obligación moral de practicar la gratitud tanto como sea posible ya que está depende propiamente de la voluntad de la persona. Esta práctica es una virtud y como virtud la recompensa es su propia práctica la cual produce satisfacción y placer; además es el sentimiento más noble del corazón.
Por esta razón evitemos la ingratitud la cual es compañera de la infelicidad.
"Nadie se trata bien a si mismo si no trata bien al prójimo."
"El ingrato es desgraciado instantáneamente. Así pues, evitemos la ingratitud por nuestro propio bien."
"La recompensa de la virtud es la virtud misma. La virtud no se practica de acuerdo con una lista de premios. La recompensa de hacer una buena obra es haberla hecho."
"No hay nada más sobre la faz de la tierra que un corazón agradecido."
No hay argumento en contra de la gratitud que diga que ella es mala, no hay opinión que contradiga ese hecho. La gratitud es buena es su esencia y no hay exceso de ella que venga a convertirla en un mal.
1. La generosidad como acto desinteresado
Séneca enfatiza que dar debe ser un acto de bondad pura, sin expectativas de retribución. Cuando se da con la intención de recibir algo a cambio, se convierte en una transacción comercial.
- "Aprende a reconocer los indicios: un corazón grande y bueno es el que practica la generosidad sin esperar nada a cambio."
- "Las buenas obras no se inscriben en un libro de cuentas ni se registran con fecha y firma como haría un acreedor avaricioso."
2. La gratitud como virtud esencial
La gratitud es fundamental para mantener las relaciones humanas y fomentar la generosidad. Quien recibe debe hacerlo con alegría y aprecio, inspirándose a ser generoso a su vez.
-"La gratitud acepta la dádiva con aprecio y alegría, la cual motiva la naturaleza generosa del benefactor."
-"Las buenas obras, los favores y los regalos se rigen por la siguiente ley: que siempre los olvide quien los realiza y nunca quien los recibe."
3. La actitud al dar y recibir
La predisposición con la que se da o se recibe determina la pureza del acto. Dar con mala gana o recibir con indiferencia arruina la esencia del favor.
- "No se tiene que dar de mala gana, con ira, con ceño fruncido."
- "No amargues de ninguna forma tus buenas acciones. No mezcles tus favores con reproches ni recordatorios, porque eliminan la buena voluntad de dar y convierten el acto en una forma de endeudar a quien recibe."
4. El valor de la intención sobre el objeto
El verdadero valor de un regalo o favor no está en el objeto material, sino en la intención y el espíritu detrás del acto.
- "El valor de los regalos y favores es directamente proporcional a la intención y no al objeto recibido."
- "El regalo material es perecedero, pero un regalo bien dado o una buena obra de buen corazón perduran aún con el paso del tiempo."
5. La importancia de la sabiduría al dar
Séneca advierte que la generosidad debe ejercerse con discernimiento, evitando que se convierta en imprudencia o ingenuidad.
- "No somos culpables de que alguien no nos devuelva algo, pero sí somos los únicos responsables de escoger con cuidado a los destinatarios de una dádiva o favor."
- "Dar sin medida, sin evaluar la capacidad de quien recibe o el impacto del acto, podría terminar fomentando dependencia o desperdicio."
6. La ingratitud y sus causas
La ingratitud surge del egoísmo, la codicia y la envidia. Quienes son ingratos no valoran lo que reciben y siempre esperan más.
- "La codicia no conoce límites ni felicidad, porque solo ve donde quiere llegar, no de donde ha salido."
- La ingratitud nace de la insatisfacción, lo cual hace imposible ser agradecido.
7. La virtud como fin en sí misma
La generosidad y la gratitud deben practicarse por su valor intrínseco, no por la expectativa de recompensas externas.
-La virtud no mira las ganancias y las pérdidas, hay que abandonar el utilitarismo.
-"La recompensa de la virtud es la virtud misma. La virtud no se practica de acuerdo con una lista de premios."
8. La imitación de la bondad divina
Séneca invita a imitar la generosidad de los dioses, que dan sin discriminar y sin esperar gratitud.
- Imitemos a los dioses en su bondad para con los demás. El sol ilumina a las personas sin discriminar, sin preocuparse de la gratitud o el merecimiento.
- Dios nos concede muchos y muy buenos favores y dádivas sin esperar nada a cambio, ya que no necesita favores de nosotros.
9. La perseverancia en la generosidad
A pesar de la ingratitud, debemos seguir siendo generosos, pues la virtud en sí misma es su propia recompensa.
- Hacer favores y desperdiciarlos no es propio de corazones grandes, pero sí lo es seguir haciéndolos a pesar de haberlos desperdiciado."
- No dejemos que los ingratos nos detengan de practicar la virtud, porque la virtud en sí es buena por excelencia.
10. La gratitud como camino a la felicidad
La gratitud nos permite apreciar lo que tenemos y encontrar satisfacción en la vida, mientras que la ingratitud nos condena a la insatisfacción y la infelicidad.
- "El ingrato es desgraciado instantáneamente. Así pues, evitemos la ingratitud por nuestro propio bien."
- "No hay nada más digno sobre la faz de la tierra que un corazón agradecido."
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El ser humano tiene la obligación moral de practicar la gratitud tanto como sea posible ya que está depende propiamente de la voluntad de la persona. Esta práctica es una virtud y como virtud la recompensa es su propia práctica la cual produce satisfacción y placer; además es el sentimiento más noble del corazón.
Demos con buena voluntad aún así al final nuestro favor no llega a ser apreciado. Demos a aquellos que incluso nos perjudican porque aún cuando un incendio arrasa con una casa el hombre levanta los pilares de una nueva. Demos con perseverancia porque nadie tiene el corazón tan duro y lleno de defectos que no sientes amor por las buenas personas.
No dejemos que los ingratos nota detengan de practicar la virtud porque la virtud en si en buena por excelencia y lo malgastado en uno lo recuperaré en otro; nosotros mismos hemos sido ingratos con favores que hemos recibido y aún así contamos bendiciones.
Todo el mundo es ingrato, ser ingrato es cosa de necios, los necios son malvados por lo tanto todo el mundo es malvado. Si hacemos un examen de consciencia podemos darnos cuenta que en nuestra propia experiencia nosotros hemos sido ingratos y conocemos personas que igualmente lo han sido. Todo el mundo puede ser acusado del mismo defecto, hemos experimentado la ingratitud, las quejas, la avaricia, la mala intención y la cobardía.
Los sabios pueden llegar a equivocarse al juzgar los regalos de Dios, se quejan de no haber sido dotados con capacidades que otras especies tienen, por no habernos concedido una salud que no se quebrantara y por no despojarnos de nuestros malos hábitos. Es más prudente ser agradecidos con lo que nos ha tocado, solo de esa manera el alma puede encontrar satisfacción porque que puede lograr las quejas ante Dios? Y si pudiéramos poner en contraste los dotes que hemos recibido a comparación de las demás especies en la naturaleza podemos concluir que el ser humano es especial ante toda la creación, tenemos dotes dignos de reconocimiento
"Esa falta de satisfacción por la vida es un indicio de ingratitud. Siempre nos parecerán pocos los días vividos, por eso no conviene tener la duración de la vida por bien supremo. Consideremos un regalo el tiempo que nos toque. Por mucho que se demore el día de tu muerte, eso no aumentará tu fortuna." -Séneca
Para uno poder ser agradecido tiene que tener la capacidad de contemplar la belleza, considerar todo, dejarse sorprender por la secuencia de destinos que tuvieron que dar para que todo llegue a su curso.
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