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La mentira disfrazada de libertad

La frase “yo soy mi propio dios” no es nueva. Es la versión moderna del “seréis como dioses” del Génesis. Suena poderosa, parece una afirmación de autonomía, pero es profundamente destructiva. No porque limite un poder real que tengamos, sino porque eleva el ego a un trono que no puede sostener. Ser mi propio dios significa que ya no respondo a nadie, que no hay verdad fuera de mí, que el bien y el mal se pliegan a mis deseos. Es una forma sofisticada de idolatría: no se adora a otro, se adora al yo. Pero el yo es inestable. Cambia con el hambre, con el miedo, con la aprobación ajena. ¿Cómo puede ser mi dios algo tan volátil? Esta mentalidad fabrica una libertad sin dirección. Me libero de todo, pero no me comprometo con nada. Me entrego a mi propia voluntad, pero no soy capaz de guiarla con sabiduría. Así me convierto no en dios, sino en esclavo: de mis impulsos, de mis pasiones, de mis justificaciones. Si cada quien tiene “su verdad”, entonces nadie tiene verdad. El relativismo no no...

Notas: Consuelo de la Filosofía de Boecio

El consuelo de la filosofía es una obra escrita por Boecio, mientras estaba encarcelado y enfrentaba su ejecución. A través de un diálogo entre Boecio y la personificación de la Filosofía, la obra explora temas como la naturaleza de la felicidad, el sufrimiento, el libre albedrío, la providencia divina y la relación entre el bien y el mal. Boecio, en su desesperación, cuestiona la injusticia del mundo y la aparente prosperidad de los malvados, mientras que la Filosofía lo guía hacia una comprensión más profunda de la verdadera felicidad, que no depende de las circunstancias externas, sino de la virtud y la conexión con lo divino. La obra combina elementos de la filosofía clásica (estoicismo, neoplatonismo) con ideas cristianas, y su mensaje central es que, a pesar del sufrimiento, la sabiduría y la conexión con Dios pueden proporcionar consuelo y sentido a la vida. Boecio argumenta que la verdadera felicidad se encuentra en el bien supremo, que es Dios, y que los bienes mat...

Notas: El arte de dar y recibir de Seneca

  En   "El arte de dar y recibir" , Séneca nos invita a reflexionar sobre la generosidad y la gratitud como pilares fundamentales de una vida virtuosa. A través de un enfoque filosófico profundo, el autor explora el significado moral de dar y recibir, destacando que estos actos no son simples transacciones, sino expresiones de humanidad y conexión con lo divino. Séneca nos enseña que la verdadera generosidad radica en dar sin esperar nada a cambio, con un corazón puro y desinteresado. Cuando damos con la expectativa de recibir, el acto pierde su esencia y se convierte en un mero intercambio comercial. Por otro lado, la gratitud es presentada como una virtud esencial que no solo honra al benefactor, sino que también inspira a quien recibe a ser generoso a su vez. El filósofo advierte sobre los peligros de la ingratitud, que nace del egoísmo, la codicia y la insatisfacción. Quienes son ingratos olvidan los favores recibidos y se enfocan en lo que les falta, perdiend...